Superficialidad y corrección

Tras los desequilibrios en la obra inicial, la orquesta académica del Liceu tuvo buenos momentos en la famosa obra beethoveniana

JORGE DE PERSIA - 08/02/2005

Días atrás, la Jove Orquestra Nacional de Catalunya (JONC), el sábado la colaboración del Conservatori del Liceu con la Orquestra Simfònica del Vallès y el domingo la actuación de esta orquesta académica del Gran Teatre del Liceu; buenas iniciativas con nuevos y diferentes caminos que introducen a numerosos jóvenes en el día a día musical. Sería de desear que todo este potencial se analizase convenientemente y respondiese a criterios formativos con el nivel académico que merece.

Las orquestas, sobre todo si son de jóvenes, merecen contar con directores de experiencia y con cosas a decir, una forma de comunicar en el camino del arte con ese potencial de ilusiones y búsquedas.

Así ocurrió cuando se creó la Joven Orquesta Nacional de España (Jonde) con una inigualable década de trabajo con Edmon Colomer, o en el caso de su homóloga catalana, la mencionada JONC, en su habitual trabajo con prestigiosos directores.

Ese es el nivel al que hay que aspirar. Por ello, si bien resulta un esfuerzo importante, no queda clara la experiencia que comentamos en la que el Liceu aparece como promotor. Y sobre todo este concierto de su orquesta académica, con un programa en el que el Concierto n.º1 para violín de Paganini, junto a la Novena Sinfonía de Beethoven, establecía un desequilibrio en muchos aspectos.

En el formativo, dado que la de Paganini es una obra que nada aporta a la cultura orquestal y, en cuanto a programación, alarga demasiado el acto en sí. Una de las esencias de la formación de una orquesta académica es además la capacidad de diálogo que se establece entre director e instrumentistas y secciones; diálogo creativo, con cosas a decir que, -desconozco el trabajo en ensayos- no pareció traducirse en el transcurso de la interpretación, ni siquiera en la regulación de la dinámica.

Superada la interpretación del Paganini, que se quedó en un nivel superficial, llegó la central Sinfonía n.º 9,felizmente con buen cuarteto de solistas, buen comienzo del bajo y dignísima expresión de los dúos con bellas voces femeninas. Los coros respondieron con calidad al reto y el trabajo orquestal sumó corrección y buenos momentos, bajo una batuta atenta y eficaz en la concertación.