SOSTIENE DIONI

 

A continuació et mostrem alguns Sostiene Dioni:

1997

Hércules

Abre los ojos

Bicho malo nunca muere

Perdita Durango

Pilar Miró

Oscar Wilde

Almodovar

Clint Eastwood

Sitges

 

1997

Bailar sobre la tumba del año que se acaba. Llorar en el lecho de todas las cosas que han sucedido o que hemos soñado. Celebrar que los muertos jamás podrán levantarse por más que todas las religiones intenten que nos lo creamos para que tengamos miedo a la vida. Este año ha sido un año de vuelta a ciertas cosas. De vuelta a los universos que se explican por sí mismos, a los cuentos que crean su propio contador de historias. De películas en que lo importante no es la historia, sino la manera de explicarla, el baile. Lo más importante de una película no es la música ni la letra, sino el baile que hace sobre el abismo que forman nuestros sueños. Hay dos películas: El paciente inglés y Airbag. El Paciente inglés es una historia de seducción, teniendo calro que la seducción es una promesa sin garantías. La película es una promesa sin garantías de cosas que nunca sucederán, de músicas que no escucharemos y de cosas que, por mucho que veamos, nunca podremos recordar. Es una película en la que no importa qué pasa, sino la elegancia con que pasa, el perfume que dejan las cosas cuando pasan a nuestro lado y nos sonríen. Airbag es totalmente diferente. Es una historia de acción entendida como lo que es anterior o posterior al pensamineto. Es una película en la que tampoco es importante lo que pasa, sinó que sea exagerado y coherente con la explosión con la que ha comenzado. Pero ambas se olvidarán porque llegan otras. Seguramente, pero ahora mismo, no puedo imaginar un mundo en el que las haya olviado.

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Hércules

Todavía no hemos llegado a saber si los dioses crearon a los humanos para divertirse o los humanos crearon a los dioses para reírse de ellos.Grecia se creía tan importante y civilizada que todo el mundo debía tener ganas de ir allí, incluidos sus propios dioses. Los griegos tenían dos miradas y hay dos formas de mirar a Hércules. Una como el héroe trágico que se pasó toda su vida purgando por los pecados de la otra media y otra como el personaje cómico del fanfarrón. Disney ha cogido la primera y la ha explicado con trazos largos y colores fuertes. La ha explicado como un cuento para los niños que quieren ser mayores y para los mayores que quieren ser niños. No para niños que son niños o mayores que son niños como los anteriores. El universo Disney es un mundo con unas reglas estrictas, la ética y la estética se identifican, los protagonistas buenos son hermosos y los malos son feos. Y todo es congénito. La maldad y la fealdad son cosas con las que se nace y de las que uno no se puede desprender si no es renunciando a la propia esencia. Disney marca su mundo con señales de colores, de música, de argumentos, pero su terreno va más allá. Disney divide lo hermoso de lo feo, lo alegre de lo triste, lo bueno de lo malo. Fuera de allí, hay otro mundo donde no hay divisiones, donde las cosas tienen colores difuminados y trazos cortos. Donde hay sombras. Afuera los dioses lloran porque los humanos les han olvidado y los humanos se deseperan por el olvido de los dioses. Todo está en elegir en el mundo en el que queremos vivir si es que alguna vez podemos elegir.

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Abre los ojos

Abre los ojos hasta que ya no veas nada, abre los ojos hasta que ya no veas nada y, entonces, suña. Nada es lo que parece y, si lo es, dura poco o es que no lo era realmente. Amenábar ha vuelto a hacer otra pel.lícula sobre mentiras, sobre sueños, sobre ficciones que son más que ficciones porque son nuestra realidad. Nohay ninguna realidad más firme que nuestros recuerdos y siempre que pasan por nuestra cabeza, lo hacen desordenadamente. Recordar también es soñar, también es mentirnos. Un elemento fundamental de la película es la máscara, la máscara con el propio rostro.Vivimos en un mundo lleno de máscaras, todo son máscaras, incluso el Universo no es nada más que la gigantesca máscara de Dios. Nosotros mismos, sobre todo, nosotros mismos. Llevamos constantemente máscaras que si nos las quitáramos, sólo quedaría la última máscara: el alma. Amenábar sabe tan bién lo que quiere que da miedo. Su mirada es la mirada del que anda y sabe el camino por el que anda e intuye donde quiere llegar. Le han puesto la meta tras dar el primer paso y él la ha rodeado. No necesitamos creadores, necesitamos figuras de madera para calentarnos en el fuego que producen. Matamos a gente como Marilyn o Maradona poniéndoles el cielo a ras del suelo y dejándoles caer. Y Nadjwa, mujer de nombre impronunciable como lo es el nombre de Dios para los musulmanes. Abre los ojos ahora que ya no estoy y mírame bién porque he venido a quedarme. Soy tu recuerdo, el recuerdo que tienes de mí. Mi fantasma, tu fantasma, nuestro fantasma.

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Bicho malo nunca muere

 Hacía un tiempo, tanto como toda mi vida, que no escuchaba un subtítulo tan acertado. En la forma y en la escencia. Porque ahora es ya coña. Decía Nietzsche que, en la vida, todo se repite dos veces. La primera como tragedia y la segunda como comedia. Alien ha seguido este curso. La primera fue el terror puro juntando ciertos miedos con los que llegamos al mundo. El miedo al parto de la mujer y el miedo que tenemos todos al desconocido que irrumpe en lo conocido, en lo que llamamos nuestro. La profanación es el peor de los pecados porque es romper las puertas que guardan lo sagrado, la casa que creemos que siempre nos ha de proteger. Era inmejorable. No se pedía hacer nada mejor. Por eso la segunda ni lo intentó e hizo otro tipo de película. No de miedo, de sustos. No de profanaciones, sino de exploradores. Todo lo que en la otra película era un lento camino hacia nuestra alma para revolverla, en esta eran rápidas sacudidas de nuestro cuerpo para disfrutar sin pensar. Sólo quedaba hacer, o bien una película tipo Bergman con un diálogo en un satélite en medio del Universo entre la criatura y Ripley, o una comedia de enredo entre Ripley, la criatura y algún androide. La tercera parte era un plató con demasiadas especias y pocos ingredientes, quería ser demasiadas cosas y se olvidava de lo que realmente era. Esta sabe lo que es. Vamos a hacer piruetas y a reirnos de todo. Las excusas, cuanto más disparatadas mejor, y esta es una excusa, una excusa para ver a alguien que ya es como de la familia.

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Perdita Durango

 De vez en cuando hay que decir palabras aunque sólo sea por el sonido, por el ruido que hacen cuando salen de la boca y por el hueco que dejan cuando desaparecen el la memoria. Perdita Durango es una de estas palabras. Perdita Durango es uan historia que carece de hilo argumental y que es la frontera con la que empieza y acaba. Porque las lágrimas de Perdita caminando en Las Vegas son la frontera entre la cobardía y la heroicidad. Los personajes carecen aparentemente de profundidad pero también el mar parece plano si se mira de lejos. Hay que mojarse. La película también invita a que uno se moje y se deje inundar por la belleza de la fealdad. Perdita Durango es una película de excesos. Una película en la que sobra tanto todo que te arrolla y no te deja pensar y casi sentir. Todo va muy deprisa. Se puede decir que va tan deprisa que casi no tiene argumento, que las puertas se abren y se cierran sólo por el ruido que hacen sin que entrenos en ninguna sala para quedarnos. Perdita dice: Sólo hay dos cosas placenteras en la vida: follar y matar. Los franceses llaman al orgasmo pequeña muerte. Todo esto viene porque quiero decir que la muerte sigue siendo un tabú demasiado grande para todos nosotros incluso para mí. Vamos a hacer una película de romanos decía Alex de la Iglesia al Señor crítico. Alex de la Iglesia le ha cambiado la mirada al cine español con sólo tres películas. También me gustan Berlanga, Bardem, Almodóvar, García Sánchez, Garci, Ricardo Franco o Mario Camus. Tan sólo es que no podemos olvidar que las formas de hacer el amor son infinitas.

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 Pilar Miró

 La niña protagonista de Sombras de una batalla era de Zamora, y un día apareció colgada de uno de los árboles que hay en la orilla del Duero. En toda muerte hay algo de suicidio, aunque nos sea difícil reconocerlo, porque la primera muerte es la muerte del espíritu, después llega el alma e, inevitablemente, el cuerpo. Mucha gente puede vivir sin espíritu toda su vida y, algunos, también sin alma, pero hay sólo unos pocos en que la primera muerte que se produce es la del cuerpo porque su alma y su espíritu son eternos. Suelo escrivir sobre esta gente y para esta gente. Durante mi ausencia se ha ido una de estas personas, Pilar Miró. Nunca fuí amigo íntimo de Pilar Miró, ni siquiera amigo. Tampoco me atrajo especialmente. Sólo recuerdo haber visto Beltenebros y también recuerdo que me gusto. Pero se trataba de alguien con espíritu y alma porque juntó vida y obra en un solo camino aunque por diferentes senderos y guardando para su vida el más preciado de los tesoros, la intimidad. Su despedida fue del todo menos íntima. Allí estaban todos porque estava la televisión y cuando se muere un intelectual hay que estar ahí para que todo el mundo crea que piensas. No hay nada más efímero que la memoria. Ahora nadie recuerda como José Maria Grarcía en Antena 3 Radio y en la Copa la llamaba Pilarín Braga Miró. Ni como el Partido Popular ayudado por los diarios El Mundo y ABC promovieron un juicio político por desfalco del que después fue absuelta. Toda esta pandilla de miserables van a los entierros de los creadores porque los suyos no es que disfruten de buena salud, es que no la tienen.

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 Oscar Wilde

 Poco se puede decir de la persona que lo ha dicho todo. Las palabras no están hechas de letras. Las palabras no dicen nada, sinó la persona que las pronuncia. Por eso, seré yo el que diga algo sobre Oscar Wilde y lo que diga, siempre será poco e innecesario. Oscar Wilde es, sobre todo, la elegancia. Es quien nos enseña que la forma es el fondo oculto de las cosas. Sus obras tienen la fuerza de quien sabe que tiene un destino irrenunciable dentro de sí mismo. Luchó contra el monstruo del tiempo, la vulgaridad, pero terminó engullido por ella. No sabía que la vulgaridad es un monstruo de mil cabezas que, además, da tranquilidad a quien la cultiva. La vulgaridad siempre acoge. Uno de sus cuentos más hermosos es El fantasma de Canterbury, y es la lucha entre el fantasma que quiere dar miedo y los visitantes que no le acen caso. ¿Por qué existen los fantasmas hoy en día? Porque es hermoso creer que hay algo que no conocemos pero que podemos sentir. La poesía es revoucionaria para nosotros porque, para ellos, es inútil. Para nosotros es poesía necesaria porque, para vivir, necesitamos aire que no se pueda respirar sino que nos haga el amor. Quizás cambiaría mi traición continua que es mi poesía por un compromiso, pero sé que en el fondo del compromiso hay una traicion mayor, la traicion a la propia poesía y, en consecuencia, a mi mismo.

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 Almodovar

 Nunca le besó Alain Delon pero lo pintó y lo escribió para hacer que fuera verdad. Creo que me entendería con Almodovar. Comentó una vez que su sueño erótico sería acostarse con un señor y su hija, alumna de colegio caro con uniforme. Nos entenderíamos porque yo estaría en la habitación de al lado con la madre. Nos entendemos porque entendemos que la vida es exceso, que el pensamiento y la razón siempre son inferiores a la pasión. Que cuando soñamos y deseaos, nos conectamos con nuestro yo más primitivo. Y que nadie olvide que somos dioses que han renunciado a su poder por miedo a la libertad. La pasión es libre pero da miedo porque nos da el poder de crear un mundo nuestro y aún no somos lo bastante niños como para poder hacerlo sin que se despierten temores y responsabilidades. Almodovar ha logrado el sueño de todo creador, hacer de su nombre un adjetivo. Hay un universo de Almodovar lleno de porteras que son testigas de Jeová, de toreros compulsivos, de príncipes árabes perdidos. Y siempre nos quedará el deseo de hacer una noche de verano como Carmen Maura en La ley del Deseo,en una de las escenas más eróticas del cine, acercarnos a un jardinero y suplicarle: "riégueme".

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 Clint Eastwood

 Nunca he visto a nadie decir tanto como a Clint Eastwood cuando fruncía los ojos y marcaba las arrugas de la cara. No era importante donde mirara porque era un punto que quedaba inmediatamente convertido en piedra. Eastwood ha sabido ir poco a poco, como quien cabalga buscando al asesino de su padre. La venganza es una cosa que hay que hacer despacio porque es un castillo de naipes dentro del propio corazón que el más mínimo gesto puede hacer caer. La vida es una venganza contra la apatía y Eastwood ha sabido ir poco a poco, sin prisa. De todo, me quedo con la época de actor con Sergio Leone. La trilogía de los dólares. Hay un diálogo, que quizá incluso no es suyo pero que lo resume todo. Dos pistoleros le esperan en una estación de tren. Uno de ellos le dice: "Somos tres y hay dos caballos, las cuentas no salen, falta uno". Eastwood responde: " Sí, las cuentas no salen pero porque sobra uno". Evidentemente, resuelve el problema aritmético sin más dilación y se abandona la estación con un caballo de repuesto. Se trata de un hombre que ha sabido conserbar una, que es tan importante que la gente apenas le da importancia, la dignidad. Nunca ha perdido ese halo de respeto con el que todos miramos cada vez que vemos su nombre en la pantalla. Ni siquiera películas con monos o con niños le han hecho perder la mirada al frente, que choca con todo. Después de Sin Perdón, dijo que no haría más películas. Como él dijo: "no haga caso de lo que digan de mí. He matado a muchos hombres pero he robado mucho menos. Y nunca digo la verdad sobre mí".

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 Sitges

 En las esquelas de los vascos siempre hay una poesía en modo de homenaje al que se va. Las poesías suelen hablar de lo rápido que pasa el tiempo, de la pervivencia de la patria pese a las ausencias o el dolor y el vacío que deja el que se va. Un periodista de Madrid al que citaba Umbral decía que daba mala suerte, cuando se hacía una semblanza de un muerto, reconocer que se le había conocido. En mi tierra, las esquelas no se ponen en el periódico, sinó que aún se pegan en las plazas. Hay gente que sale de casa para ver quién se ha muerto. Todo esto viene porque voy a hacer una esquela, la del Festivaal de Sitges, del que ya desconozco el nombre completo. Era Festival de cine de terror, ha pasado a ser festival de cine fantástico, es festival de cine y pronto será el deseado Festival de cine de Catalunya. Sitges era una ciudad de las sombras de la pasión que es el cine de terror. Es el cine que nos lleva a la infancia porque es entonces cuando construimos todos nuestros monstruos, cuando la oscuridad es más temible porque es más deseable. Lo más divertido son esa gente que no se entera de la película y llega a Sitges hablando de marcos incomparables y de largas tradiciones. Son aquella gente a quien se le informa de que alguien ha muerto y te contestan: "pero si lo vi anoche y estaba perfectamente". Que los políticos son basura es algo que todos conocemos, que los que están en el poder son los que peor huelen también lo sabíamos. Así que no lo tienen que andar demostrando con tanta frecuencia.

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